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Mostrando entradas de septiembre, 2014

La familia que no podía decir hipopótamo

En Londres vive una familia que, desde hace al menos tres generaciones, es incapaz de decir la palabra "hipopótamo". Conocen la palabra, pero no pueden articularla. Para unos es difícil decir las palabras en el orden correcto mientras otros tienen problemas al recitar las que comienzan con la misma letra. La presencia en la mitad de los 30 miembros de la familia sugiere una base genética para este trastorno que recibe el nombre de apraxia verbal del desarrollo.

En 1997, Simon Fisher y sus compañeros descubrieron que en el cromosoma 7, en la sección nombrada como SPCH1, había una alteración del gen FOXP2. Se trataba de una mutación con cambio de sentido debida a la falta de un solo nucleótido que, como consecuencia, alteró la cadena de aminoácidos producida. Debido a esto, el gen FOXP2 fue publicado como el "gen del lenguaje" o "gen de la gramática".

Kuman Thong, el amuleto fabricado con un feto humano

Estamos en manos de la suerte, de espíritus malignos y de demonios con ganas de fastidiar. Es normal que los amuletos sean tan populares, ya sean piedras estomacales o cabezas de santo. Sin ellos, cada minuto nos enfrentaríamos a una muerte inminente. Como los pokémon, su poder es inversamente proporcional a su frecuencia: Todo el mundo sabe que Jesús equivale a seis gnomos, pero es más raro de encontrar.

Los tailandeses no son ajenos a la suerte y tienen un peculiar amuleto llamado Kuman Thong o "chico dorado". Al igual que el maneki-neko o, como lo conoce todo el mundo, el gato que mueve la mano (también el gato de Mixta), favorece la economía de su dueño. Sin embargo, debes aceptar la responsabilidad de cuidarlo.

Esta oruga no es Walt Disney

En el crudo invierno de Norteamérica y el Ártico, las orugas de Pyrrharctia isabella, llamadas osos lanudos, se congelan con las temperaturas bajo cero. Para cualquier otra especie, supondría la muerte, pero para los osos lanudos simplemente consiste en una manera de esperar a la primavera. Al descongelarse, la oruga se alimenta de plantas para obtener nutrientes para la metamorfosis. Sin embargo, los meses de calor no son suficientes para que crezca suficiente vegetación para saciarla. Por eso, un invierno tras otro, vuelve a congelarse. Este proceso se puede repetir hasta 14 veces, otorgándoles el récord de longevidad. Cuando por fin se convierte en adulta, pasa a ser la polilla tigre Isabella, y tendrá tan solo unos días para poder aparearse.